Si estás buscando una actividad para Halloween que no sea el típico fantasma de sábana o la clásica calabaza de plástico que ya has visto en veinte blogs diferentes, llegaste al lugar correcto. Esta semana me propuse crear algo que fuera divertido, pero que también sirviera para algo útil después de que pase el 31 de octubre. Así nació la idea de los monstruos atrapasueños hechos con platos de cartón y restos de lana. Es un proyecto perfecto para niños pequeños porque les permite diseñar su propio monstruo guardián, ese que en lugar de asustar, se encarga de espantar las pesadillas de su habitación durante toda la temporada de otoño.
Lo que más me gusta de esta idea es que es un proyecto "cero dramas". No vas a terminar con la mesa del comedor llena de pintura derramada ni con pegamento incrustado en la ropa de los niños. Solo necesitas un par de platos desechables, unas tijeras y esos hilos de lana que te quedaron de algún invierno pasado. Los niños se entretienen muchísimo cruzando los hilos para tejer la "telaraña" del monstruo, y como no hay una forma correcta de hacerlo, no hay espacio para la frustración. El resultado es tan colorido y simpático que rompe por completo con la estética oscura de Halloween, dándole un toque súper alegre a la casa.- Platos de cartón (pueden ser de colores o blancos para que ellos los pinten primero).
- Restos de lana o hilos gruesos de diferentes colores.
- Ojos móviles para manualidades (o cartulina negra y blanca para recortarlos).
- Una perforadora de papel (si no tienes, la punta de una tijera o un lápiz sirve).
- Tijeras escolares.




















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