Que tal ¡amigas! Qué alegría tenerlas una vez más en mi blog. Si son de los míos, seguro que siempre están buscando proyectos que se terminen en una tarde.
Les traigo un tutorial que me tiene completamente enamorada: vamos a tejer un coletero fluffy a crochet (o scrunchie esponjoso, como prefieran llamarlo). ¡Prepara tus materiales que empezamos!
MATERIALES:
Para
lograr ese acabado tan suave y esponjoso, el secreto está en la elección del
hilo.
Estambre o lana tipo velvet también lo encuentras como estambre de terciopelo o chenille. Es el que le da ese toque de peluche tan irresistible. Con un solo ovillo te alcanzará para tejer un montón.
Gancho de crochet de 4.5 mm, pero un 5.0 mm también te vendrá de maravilla si tejes un poquito apretado. Revisa siempre la etiqueta de tu hilo para guiarte mejor.
Una liga básica para el cabello.
Tijeras y una aguja lanera para esconder las hebras al final.
PROCEDIMIENTO:
1. Preparando la base en la liga
2. Lo primero que haremos es fijar nuestro hilo a la goma elástica. Para ello, haz un nudo deslizado en tu gancho, pásalo por el centro de la liga, toma una lazada y saca el hilo hacia adelante. Asegura todo haciendo una cadena simple.
3. Cubriendo la elástica (Vuelta 1)
Ahora vamos a rellenar toda la
liga haciendo puntos bajos, no te limites con el número de puntos. Ve
tejiendo puntos bajos alrededor y, conforme sientas que se llena, empuja los
puntos con tus dedos para amontonarlos un poquito.
4. suelo hacer entre 30 y 40 puntos bajos. Mientras más tupidito quede en esta vuelta, más ondas hermosas tendrá tu coletero al final. Cuando des toda la vuelta, cierra con un punto deslizado en el primer punto bajo que tejiste.
5. El secreto del volumen (Vuelta 2)
Subimos con dos cadenas, que van a contar como nuestra primera vareta o punto alto. En esta vuelta ocurre la magia: vamos a tejer 3 puntos altos dentro de cada punto bajo de la vuelta anterior.
Sí, leíste bien, ¡tres puntos en
el mismo espacio! Al meter tantos puntos juntos, el tejido no va a tener espacio
para quedarse plano y empezará a ondularse y a tomar esa forma tan
característica por sí solo. Continúa con paciencia haciendo tres puntos altos
en cada huequito hasta terminar toda la circunferencia. Para cerrar, haz un
punto deslizado en la segunda cadena con la que iniciaste.
6. Un acabado impecable
Ya casi lo tenemos. Corta el hilo
dejando una colita de unos 10 centímetros y tira del bucle para cerrar el nudo.
Ahora, toma tu aguja lanera y esconde esa hebra metiéndola con cuidado entre
los mismos puntos de terciopelo. Al ser un hilo tan esponjoso, el nudo y la
hebra se camuflan por completo, ¡nadie notará dónde empezó ni dónde terminó!
¡Y listo! Son ideales
para hacer regalitos de último minuto o incluso para armar pequeños lotes y
venderlos en tus redes sociales.
¿Qué te ha parecido
el tutorial? Si te animas a tejer el tuyo, déjamelo saber
abajo en los comentarios. ¡Nos leemos en la siguiente manualidad!




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