Si estás buscando una actividad para Halloween que no sea el típico fantasma de sábana o la clásica calabaza de plástico que ya has visto en veinte blogs diferentes, llegaste al lugar correcto. Esta semana me propuse crear algo que fuera divertido, pero que también sirviera para algo útil después de que pase el 31 de octubre. Así nació la idea de los monstruos atrapasueños hechos con platos de cartón y restos de lana. Es un proyecto perfecto para niños pequeños porque les permite diseñar su propio monstruo guardián, ese que en lugar de asustar, se encarga de espantar las pesadillas de su habitación durante toda la temporada de otoño.

Lo que más me gusta de esta idea es que es un proyecto "cero dramas". No vas a terminar con la mesa del comedor llena de pintura derramada ni con pegamento incrustado en la ropa de los niños. Solo necesitas un par de platos desechables, unas tijeras y esos hilos de lana que te quedaron de algún invierno pasado. Los niños se entretienen muchísimo cruzando los hilos para tejer la "telaraña" del monstruo, y como no hay una forma correcta de hacerlo, no hay espacio para la frustración. El resultado es tan colorido y simpático que rompe por completo con la estética oscura de Halloween, dándole un toque súper alegre a la casa.MATERIALES:
- Platos de cartón (pueden ser de colores o blancos para que ellos los pinten primero).
- Restos de lana o hilos gruesos de diferentes colores.
- Ojos móviles para manualidades (o cartulina negra y blanca para recortarlos).
- Una perforadora de papel (si no tienes, la punta de una tijera o un lápiz sirve).
- Tijeras escolares.
PROCEDIMIENTO:
1.Toma el plato de cartón y recorta un círculo en todo el centro. Te va a quedar una especie de "dona" o anillo grueso. Este marco será el cuerpo de nuestro monstruo.
2. Con la perforadora de papel, haz varios agujeros alrededor del borde del círculo interior que acabas de cortar. Intenta que queden separados por uno o dos centímetros.
3. Corta un trozo largo de lana. Amarra un extremo en uno de los agujeros y dale la punta al niño. Su misión será pasar la lana de un agujero a otro, cruzando por el centro en la dirección que quiera. Cuando se acabe el hilo, simplemente lo amarras por detrás y listo. ¡Aquí no hay reglas!
4.
4. Ahora viene la parte favorita de los peques. Con pegamento en barra, peguen los ojos móviles en el marco del plato. Pueden ponerle un solo ojo gigante, tres ojos pequeños, colmillos de cartulina o cuernos saltando por el borde.
5. Para terminar, corta varias tiras de lana de unos 20 centímetros. Amárralas en la parte inferior del plato para que cuelguen como si fueran las piernas del monstruo o los flecos tradicionales del atrapasueños. Puedes añadirles cuentas de madera o plumas si tienes por casa.
Al final del día, las mejores manualidades son las que se quedan en el recuerdo (y en las paredes de la casa) por su significado, no por lo perfectas que hayan quedado. Estos monstruos atrapasueños son baratos, se hacen en media hora y te aseguro que tus hijos se sentirán súper orgullosos de ver sus creaciones colgando en la cabecera de la cama para proteger sus noches.
¿Cómo van a diseñar el suyo? Cuéntame en los comentarios de qué color harías el monstruo de tus hijos y si en casa también les da un poquito de miedo esta época. Si te gustó esta idea diferente, ¡compártela en tus redes sociales para que más familias se unan al Halloween más creativo y limpio!
💡 Trucos "salvavidas" si te falta algún material en casa
A todos nos ha pasado: te sientas con los niños a hacer la manualidad y descubres que no tienes la mitad de las cosas. ¡Que no cunda el pánico! Aquí tienes la solución:
¿No tienes ojos móviles? No salgas corriendo a la papelería. Puedes usar tapas plásticas de botellas de leche o refresco y pintarles el punto negro en el centro con un marcador permanente. Otra opción genial (y muy divertida para los niños) es recortar círculos de una caja de huevos vacía; le darán al monstruo un efecto 3D súper loco.
¿Sin perforadora de papel a la mano? No te arriesgues a romper el plato con la tijera. Usa un bolígrafo viejo que ya no pinte o un lápiz bien afilado. Pon un borrador de goma o un trozo de plastilina debajo del plato y presiona con la punta del lápiz hacia abajo. El agujero queda perfecto, redondo y sin esfuerzo.
¿Se te acabó la lana? Cualquier hilo sirve. Desde los cordones de unos tenis viejos que ya nadie use, hasta listones de regalos de Navidad que tengas guardados, o incluso tiras de camisetas viejas de algodón cortadas muy finitas. Entre más texturas diferentes tenga el monstruo, más divertido se verá.
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